Hoy he recibido un e-mail donde aparecía la siguiente imagen:

Después preguntaban si se reconocía el voluminoso aparato que se estaba cargando en el avión. Personalmente yo nunca hubiera averiguado que se trataba de un disco duro y menos de uno de 5 MB. La imagen está tomada en el 1956, cuando hablar de ordenadores era como ahora hablar de robótica. Si este es sólo el disco duro, no quiero ni pensar en cómo sería el ordenador completo.
Gracias al constante esfuerzo en los trabajos de investigación y desarrollo, se ha ido compactando el tamaño y aumentando el rendimiento de este tipo de artilugios. A mi estas moles de cables y bombillas me parecen obras de arte, y eso que no entiendo aún como funcionan. Sin embargo ahora el mercado de estas maravillas es bastante amplio y no es difícil obtener algún sucesor de este disco duro, por ejemplo (y tomando un caso extremo de comparación de tamaño) este dispositivo USB:

En este maravilloso desarrollo electrónico, me preocupa lo poco que valoramos estos dispositivos inimaginables hace medio siglo. Tal vez esto sea debido a la producción en cadena, a la disminución de precios o a la ley de que lo más valioso es lo que escasea. En cierto modo, es necesario (en términos económicos) no aferrarnos mucho a nuestras máquinas, se requiere de nosotros que nos actualicemos constantemente en busca de mayores densidades de bits por nanómetro cúbico. Tratare de desarrollar en otro post esta idea.
En aquellos tiempos de ratones de bola y pantallas cuadradas, donde un procesador de texto podía enganchar durante horas, se hacía necesaria la imaginación, lógica y participación del usuario. Éste debía aprender una amplia serie de comandos para hablar con MS-DOS, por ejemplo, y sacarle el mayor partido posible a los 64MB de RAM.
Ahora, lo que se ve en el amplio mundo virtual, son programas, aplicaciones, páginas… que te dicen lo que debes hacer, “es muy sencillo, con un par de clics y tienes tu foto en Hi5″. El colmo lo tiene el güindos vista, en el que ni siquiera el usuario administrador es administrador de su propio equipo, y sino ¿Qué explicación tienen los constantes mensajes que cuestionan las acciones del usuario? Tal vez piense que con mi poca experiencia en la informática no esté seguro de si quiero o no abrir el word y me de una segunda oportunidad para planteármelo.
Al parecer, la tecnología informática debe de haberse hecho tan obvia y sencilla que se están planteando desde arriba quitarle competencias a la carrera de informática como tal para segregarla en un puñado de asignaturas en el resto de carreras.
Para el siguiente e-mail que envíe pondré el listón más bajo con uno de estos:

Nota: “güindows” no atenta contra los derechos de autor.
aR@Ba.