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La fantasía oscura.

noviembre 25, 2008

Como seres humanos, estamos inmersos y a la vez conformamos una gigantesca red mundial (Sí, como el www). Esta red es consistente gracias al pegamento que une cada minúsculo componente. Este pegamento es la relación entre individuos y en la mayoría de los casos es la comunicación.

Si consideramos a dos individuos próximos de la red, podemos concretar esta comunicación como la expresión oral o escrita, los gestos, las referencias externas. En esta comunicación se obtiene el máximo rendimiento en cuanto a flujo de información gracias al mayor número de parámetros que intervienen. Además, la atención del receptor se centra en el emisor y viceversa.

Si consideramos un grupo más amplio, como una familia o una reunión de amigos, los canales comunicativos suelen coincidir con la comunicación entre dos personas, con la restricción de que el receptor debe segregar su atención para repartirla entre los emisores. Esto disminuye la calidad de la comunicación pero favorece, en cierto modo, la selección (voluntaria o no) de la información que se recibe.

Por ejemplo: “Mi padre está viendo en el salón un documental de vida salvaje. Mientras, en la habitación contigua mi madre y mi hermana están hablando sobre el clima. Yo tengo la libertad* de acercarme a mi padre para prepararme a recibir información relacionada con el documental o de acercarme a la otra habitación para informarme sobre el clima. (La veracidad o credibilidad de la información que extraiga de cada conversación no tiene importancia en cuanto a que no es la búsqueda de la verdad lo que quiero tratar en este post).”

Extrapolemonos a terminos macroscópicos y tratemos de ver la red mundial como conjunto de redes comunitarias que a su vez están conformadas por parejas de emisores-receptores de información (suponiendo que sólo se puede atender a una conversación a la vez, hipótesis que cada vez apoyo menos). Si seguimos el modelo teórico, la red social mundial sería caótica ( sin alusiones negativas, sino positivas), es decir, cada miembro sólo emitiría información obtenida por dos medios: la propia experiencia o la obtenida gracias a otro emisor.

Si así funcionara la realidad, cada persona sería un mundo en cuanto a que, si no conociéramos su entorno, esa persona podría haber sido influenciada por cualquier información y, por tanto haberse forjado un carácter totalmente imprevisto: me baso en el supuesto de que de una persona que no haya conocido la violencia o la mentira no se puede esperar comportamiento violento o que diga mentiras. Además, como supuse en el caso de comunidades sociales (familia, amigos…) la información puede, en cierto modo, seleccionarse. Así pues, esa persona además de haber recibido un condicionamiento casi aleatorio, podría tener una mayor disponibilidad de información que le resultase interesante ya que habría la misma probabilidad de encontrar información en la red mundial sobre termodinámica que de los Power Rangers.

comunicacion

Si seguimos avanzando hacia el modelo real, tenemos que incluir una nueva realidad a éste: las tendencias. Como tendencia me refiero a la propensión existente a darle mayor importancia a unos temas que a otros, de este modo, la difusión de un tipo de información es más rápida y por tanto es más fácil encontrarla en la red social. En el modelo anterior creado, no existían tendencias porque había la misma propabilidad en cuanto a interes de información, sin embargo no tuvimos en cuenta nuestra propia naturaleza humana. Como seres humanos, caminantes espacio-temporales desde hace unos 35.000 años, podemos decir que es comprensible que tengamos todavía interés en información que pudiera resultar interesante a nuestros antepasados, temas tales como la violencia, el sexo, la alimentación, el clima, tal vez, el arte, entre otros. Por tanto podemos admitir estos temas como más abundantes en nuestra sociedad por el mero hecho de estar ya presentes en nuestra evolución.

Llegados a este punto de modelización veamos algunas adversidades que posee esta estructura de comunicaciones: debemos considerar la mentira como factor importante, ya que gracias a ella se pueden hacer más o menos interesantes algunos temas y modificar las tendencias al incluirse en la red situaciones ficticias como reales o a la inversa, tomar como falsos datos reales. Esto sumado a la gran dificultad, por no decir imposibilidad, de que un miembro concreto de la red sea capaz de comunicarse con el resto de individuos hacen de esta nuestra red un caos bastante permeable a las artimañas artificiales que se puedan crear para dirigir las tendencias de manera voluntaria.

En la actualidad existen numerosos mecanismos y organismos que se encargan de crear y eliminar tendencias. Tal vez esa importante potestad sea una especie de efecto secundario de la inocente necesidad de informar a gran escala, sin embargo, aludiendo al dicho de que el poder corrompe, me parecería de esperar que estas máquinas de la información estuvieran utilizando este poder con el fin de orientar las preferencias informativas y, con ellas la propia personalidad del receptor ya que la realidad que el receptor de la información de medios de comunicación de masas recibe del resto de la red mundial ajena a su campo de conocimiento estará únicamente dibujada por estas empresas. Me refiero, en su mayor parte a los grandes medios de comunicacines de masas: televisión, periódico, radio, internet… y a los que obstentan un gran dominio sobre ellos.

Al igual que los caóticos átomos de la materia son orientados si son sometidos a una intensidad eléctrica dando lugar a una corriente eléctrica, a nosotros como red social nos pasa lo mismo si tomamos las tendencias como si fueran intensidades eléctricas. Quien controle la intensidad eléctrica, controlará la electricidad y podrá tener su casa bien iluminada.

Para ver ejemplos de esto no hay más que leer los periódicos o ver los telediarios, las noticias concretas sobre casos concretos se repiten una y otra vez para darle importancia a temas muy puntuales. Estos casos, que son mayormente sucesos macabros aislados impactan a las familias en los momentos más relajados del día, con las defensas anti-influencias desactivadas, a la hora de comer. En en esos momentos (desayuno, comida y cena) cuando aparecen las escenas de asesinatos, atropellos, violencia de género, pederastia, terrorismo… relacionamos horribles situaciones con el placer de estar en familia comiendo, llegando a resultarnos la horrible situación que aparece en las pantallas de televisión como algo normal que ocurre en aquellas zonas de la red social a las que sólo los periodistas pueden pueden acceder para contarnos con pelos y señales algún suceso.

Lo que sucede con este tipo de difusión de información es dar una idea muy negativa del mundo exterior a las personas que reciben la información. ¡Cuántas veces se nos escapa de la boca la expresión, “Éste mundo está loco”!. No hay pruebas para poder afirmar tal cosa, sólo hay condicionamiento. Lamentáblemente esta creación virtual del mundo no es el único efecto secundario (o primario) de los medios de comunicación de masas. Un problema aún peor es que al aceptar el mundo tal y como nos lo venden, al aceptar el mundo sanguinario y cruel nos vemos afectados y tratamos de adaptarnos al nuevo mundo. Esta adaptación es fruto del miedo que nos meten en la cabeza. De este modo, la comunicación entre los miembros de la red disminuye por temor haciendo que nuestro espacio de conocimiento de la red social mundial sea cada vez más pequeño. Por tanto tenemos que llenar más espacio con lo que nos cuenta la caja tonta hasta llegar a ser verdaderas víctimas de su yugo de fantasía oscura.

mediacontrol

Así pues, estamos inmersos en una rueda en la que sólo perdemos nosotros. Viviendo en un mundo lleno de terroristas en los metros, de pederastas en los colegios, de maltratadores en la habitación de al lado, de crisis en nuestros puestos de trabajo, de guerras en medio mundo, de dictadores, de comunistas y de extraterrestres usurpadores de cerebros.

No he visto más allá del trozo de red social que me corresponde para desmentir lo que aparece en los medios de comunicación y tampoco es mi intención hacerlo. Lo que pretendo es dar a entender nuestro comportamiento ante estas informaciones. Nuestras tendencias fijadas, nuestros pensamientos únicos, nuestros miedos…

Miedos que hacen que ataquemos a la vida consideránda nuestra peor enemiga en esta ilusión de fantasía oscura.

*No creo en la libertad como tal. Sino en una mezcla de influencia externa y la propia naturaleza humana.

aR@Ba

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